¿QUÉ ES LA HEROÍNA?

La heroína es una droga ilegal, altamente adictiva. La usan millones de adictos por todo el mundo que son incapaces de vencer la necesidad de seguir consumiendo esta droga cada día de sus vidas… sabiendo que si dejan de hacerlo, tendrán que enfrentarse al horror de retirarse de ésta.

La heroína (como el opio y la morfina) proviene de la resina de la planta de la amapola. La savia lechosa, como la del opio, primero se saca de la vaina de la flor de amapola. Este opio se refina hasta convertirse en morfina, luego se refina aún más convirtiéndola en diferentes formas de heroína.

Mayormente la heroína se inyecta, creando riesgos adicionales para el que la consume, quien se enfrenta al peligro de contraer SIDA o alguna otra infección además del dolor de la adicción.

“La heroína me alejó del resto del mundo. Mis padres me echaron. Ni mis amigos ni mis hermanos querían verme más. Estaba completamente sola”. —Suzanne

 

Créditos fotográficos: istock.com/Peeter Viisimaa

Los orígenes de la heroína

La heroína se manufacturó por primera vez en 1898 por la compañía farmacéutica Bayer en Alemania y fue comercializada como un tratamiento para la tuberculosis así como remedio para la adicción a la morfina.

Un círculo vicioso

Durante los años de 1850, la adicción al opio se convirtió en un problema considerable en Estados Unidos. La “solución” fue suministrarles a los adictos al opio un sustituto menos potente y, supuestamente, “no adictivo”: la morfina. La adicción a la morfina pronto se convirtió en un problema aún mayor al de la adicción al opio.

De la misma manera que con el opio, el problema de la morfina fue tratado con otro sustituto “no adictivo”: la heroína, el cual probó ser aún más adictivo que la morfina. Con el problema de la heroína vino un sustituto “no adictivo” más, la droga ahora conocida como metadona. Ésta fue elaborada por primera vez en 1937 por un científico alemán en su búsqueda de un analgésico para la cirugía, fue exportada a los Estados Unidos donde se le dio el nombre comercial de “Dolfina” en 1947. La rebautizada metadona estaba pronto siendo utilizada ampliamente como un tratamiento para la adicción a la heroína. Desafortunadamente resultó ser más adictiva que la heroína.

Para finales de la década de los 90, el índice de mortalidad de los adictos a la heroína se estimaba que era veinte veces más alto que el resto de la población.