“SÓLO LA VOY A PROBAR UNA VEZ”.

Advertencia: Inclusive una sola dosis de heroína puede conducir a una persona al camino de la adicción.

Muchas personas prueban la heroína pensando: “Sólo la voy a probar una o dos veces. Siempre puedo dejarla”. Pero aquellos que inician en ese camino encuentran casi imposible regresar. Considera las palabras de Sam, un adicto de 15 años: “Cuando te la inyectas por primera vez, probablemente vomitarás y te sentirás asqueado, pero pronto la volverás a probar. Se aferrará a ti como si fuera un amante obsesionado. La euforia de la dosis y la forma en la que la desearás más, es como si te estuvieran quitando el aire… así es como te atrapará”.

La amenaza de una adicción no es la peor consecuencia de experimentar con la heroína. Jim tenía 21 años y normalmente pasaba las tardes tomando cerveza con sus amigos. Él ya había probado la heroína así que cuando los amigos le ofrecieron una raya para inhalar él aceptó. Quince minutos después de haberla inhalado, se desmayó, y luego cayó en un profundo estado de coma que duró más de dos meses. Hoy, está confinado a una silla de ruedas, incapaz de escribir, casi sin poder leer. Los sueños y aspiraciones que una vez tuvo se han ido.

Es lamentablemente irónico que Davidé Sorrenti (arriba) el fotógrafo de modas cuyo trabajo es sinónimo de “la heroína es chic”, murió a la edad de veinte años según se informó de sobredosis de heroína.

Créditos fotográficos: cortesía de Francesca Sorrenti

El “look” de la HEROÍNA

Hace tiempo la heroína asustaba a las personas. Recientemente, algunas personas han tratado de mostrar el uso de la heroína como algo “de moda”.

En la década pasada, el “look de un adicto a la heroína”(expresión en blanco, tez como de cera, ojeras, mejillas hundidas, excesivamente delgados, pelo grasoso),se promocionaba en revistas famosas y en círculos de la moda como algo “chic”.

Así como las estrellas de Rock ayudaron a popularizar el LSD durante los años 60, actualmente algunos diseñadores de moda, fotógrafos y gente de la industria de la publicidad han influido en una generación entera de jóvenes, al mostrar en revistas y videos musicales que el consumo de la heroína es algo “de moda” e inclusive algo deseable.