HEROÍNA

“La heroína me alejó del resto del mundo. Mis padres me echaron. Ni mis amigos ni mis hermanos querían verme más. Estaba completamente sola”. Suzanne

“Desde el día que comencé a usarla, nunca paré. A la primera semana ya había pasado de inhalarla por la nariz a inyectármela. Al mes ya era adicta a ella y me gasté todo mi dinero. Vendí todo lo que poseía de valor y al final todo lo que mi madre poseía. Al año, lo había perdido todo.

“Vendí mi coche, perdí mi trabajo, me echaron de casa de mi madre, y tenía una deuda en tarjetas de crédito por valor de 25 mil dólares, y vivía en las calles de Camden, Nueva Jersey. Mentí, robé, engañé.

“Fui violada, golpeada, asaltada, maltratada, arrestada, no tenía casa, estaba enferma y desesperada. Sabía que nadie podía vivir así por mucho tiempo, y que la muerte era inminente. Y de cualquier manera, la muerte era mejor que vivir como una adicta”. Alison

“Las Drogas dan como resultado la muerte. Si tú no haces algo para salirte de ellas vas a terminar muerto. Ser un adicto a las drogas es como estar preso. Al principio, piensas que las drogas son tus amigas (puede parecer que te ayudan a escapar de las cosas o los sentimientos que te molestan). Pero pronto encontrarás que te levantas por las mañanas pensando solamente en las drogas.

“Todo tu día se centra en conseguir o consumir drogas. Andas drogado toda la tarde. Por la noche tomas heroína para poder dormir. Y sólo vives para eso. Estás en una prisión. Te golpeas la cabeza contra la pared, sin parar, pero no llegas a ninguna parte. Al final, tu prisión se vuelve tu tumba”. Sabrina