En su forma más pura, la heroína es un polvo blanco fino. Pero más a menudo se encuentra de color gris rosáceo, café o negro. La coloración viene de aditivos que se han usado para diluirla, que pueden incluir el azúcar, la cafeína u otras sustancias. La heroína de la calle a veces se “corta” con estricnina 1 u otros venenos. Los diversos aditivos no se disuelven completamente y cuando se inyectan dentro del cuerpo pueden obstruir los vasos sanguíneos que van a los pulmones, los riñones o el cerebro. Esto en sí puede causar la infección o destrucción de órganos vitales.
